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jueves, 11 de agosto de 2016

Los 11 beneficios que la quinua le brinda al organismo



Creo que estarás de acuerdo conmigo en que es realmente difícil encontrar un alimento 100 % natural que te aporte beneficios en todos los sentidos y que, además, te ayude a perder esos kilitos de más.

Y qué decir si eres una persona diabética o no toleras el trigo, ¿verdad?

martes, 9 de agosto de 2016

Los 5 beneficios de comer ensaladas.



Los 5 beneficios de comer ensaladas.
Alimentación saludable
Para llevar una alimentación saludable, los especialistas en nutrición recomiendan incluir varias porciones de verduras cocidas y crudas. Sin embargo, estos son los principales nutrientes ausentes en nuestra dieta diaria.

martes, 2 de febrero de 2016

El Té verde y sus beneficios.

Propiedades y beneficios del té verde
El té verde es una de las bebidas que más beneficios aporta al ser humano. Entre algunas de las propiedades que se le atribuyen -muchas de ellas comprobadas científicamente- se encuentran la de ser antioxidante, bueno para perder peso y hasta incluso para la dentadura. Conoce más sobre esta gran infusión.
El té verde es una bebida que ha ganado adeptos en el mundo entero por diversas razones. Y muchas de ellas van más allá de su sabor. Es que esta bebida puede traer aparejados una serie de aportes muy buenos para el ser humano.

martes, 26 de enero de 2016

La Diabetes Causas y Factores de Riesgo Diagnostico.


Diabetes Causas y Factores de Riesgo Diagnostico . En la actualidad hay una epidemia de obesidad y sobrepeso que estamos padeciendo y en México aun mas. Y una enfermedad derivada de este padecimiento es la Diabetes que nos ha traído tanto mal. Aquí te mostramos algunos factores de riesgo y su diagnostico para que tomes tus precauciones si es que aun no la padeces. Pero si ya la padeces para que tomes acción.

La obesidad daña al hígado.

Mientras que hace unos años el abuso del alcohol era la principal causa de la degeneración de este órgano, ahora la obesidad es el nuevo motor del daño hepático, con graves consecuencias para el organismo

"¿Acaso hay algún hígado que no lo sea?" Ésta es la pregunta que formulan muchos afectados del hígado graso, una enfermedad crónica asociada a la grasa, en el mismo instante en que el especialista se lo comunica. En efecto, el hígado de los humanos, al igual que el 'foie gras' (hígado graso en francés) de patos y ocas, es una de las partes más grasas del cuerpo. Sin embargo, en el caso de las personas esta denominación se refiere a una enfermedad hepática relacionada con elevados niveles de grasa en las células de este órgano.

En España se calcula que entre 3,5 y 4,5 millones de personas padecen las consecuencias del hígado graso y entre 800.000 y 1.200.000 sufren la esteatohepatitis (un mal caracterizado no sólo por la acumulación de material graso en los hepatocitos o células hepáticas, sino por la inflamación del hígado), números éstos equivalentes al número de afectados por el virus de la hepatitis C y al de personas con daño hepático por consumo masivo de alcohol. A pesar de que la esteatohepatitis es una enfermedad leve, en el 5% de los casos puede evolucionar a formas más graves, como cirrosis -algunas estimaciones sitúan en un 2% el porcentaje de la población española adulta que padece cirrosis- y cáncer de hígado, según datos aportados por la Unidad de Hepatología en la Clínica Universitaria de Navarra (CUN), la cirrosis afecta a un 5% de la población.

La obesidad, la causa principal

La causa más determinante del hígado graso es la obesidad, por detrás del alcohol, que hasta hace poco era la principal fuente de daño hepático. Y aunque se desconoce el tiempo necesario que debe transcurrir hasta que el hígado llegue a ser graso, se tiene constancia de que las personas que engordan en muy poco tiempo pueden desarrollarlo con rapidez. No obstante, el abuso del alcohol y ciertas enfermedades metabólicas también son factores determinantes que contribuyen al origen de este mal.

En EE.UU. la obesidad se ha convertido en la primera causa de trasplantes hepáticos en niños

Por otro lado, es habitual que el hígado graso se diagnostique en aquellas personas que sufren el síndrome metabólico, una combinación de varios factores de riesgo cardiovasculares, como son la obesidad, la diabetes, la hipertensión arterial y la dislipemia. En ellos, la prevalencia de esta patología es mucho mayor, con proporciones que, según distintos autores, van del 20 al 30% de las personas obesas, del 10% al 75% en diabéticos y del 20% al 92% de los que sufren hiperlipidemia (exceso de grasa o lípidos en sangre).

Diagnóstico

Aunque pocas personas afectadas por hígado graso se quejan de dolor (de leve a moderado) en la zona correspondiente al hígado -hipocondrio derecho- menos aún son las que sufren síntomas de insuficiencia hepática. Por este motivo, se llega al diagnóstico después de haberse realizado un análisis de sangre rutinario, siempre que se detecte en los valores de los marcadores hepáticos -las transaminasas- una alteración, o bien después de una imagen sospechosa en una ecografía abdominal. Sin embargo, el diagnóstico certero de hígado graso se fundamenta en la biopsia hepática; si se da una elevación de las transaminasas, el órgano en cuestión está inflamado y si el facultativo cuenta con indicios de que, además, el paciente pueda tener grasa en el hígado, se le practicará una ecografía abdominal y después, si es preciso, la biopsia.

Tras analizar estas pruebas, el pronóstico del paciente es favorable si se comprueba que, en efecto, tiene el hígado graso pero no se aprecia un proceso inflamatorio porque no hay una alteración en las transaminasas. Pero si se dan los dos estados, grasa e inflamación (esteatohepatitis), el paciente deberá seguir los controles y recomendaciones prescritas por el especialista para evitar que el mal evolucione hacia formas más severas, aunque la mayoría de personas con hígado graso no desarrollan consecuencias graves.

Bajar de peso, el mejor tratamiento

La detección exclusiva del hígado graso puro no exige un tratamiento determinado, aunque no hay consenso científico que indique que no pueda evolucionar hacia formas más graves de la enfermedad. Por esta razón, es preferible prevenirlo y que cada paciente introduzca los cambios pertinentes en su dieta para perder peso, bajo control médico siempre que sea posible.

No es una "mala dieta" en sí lo que produce el hígado graso, sino un peso excesivo. Por ello, no es necesario seguir una dieta especial para esta enfermedad, sino hacer régimen para alcanzar el peso ideal. Los alimentos no causan daño, el daño lo crea la obesidad. Tampoco hay alimentos prohibidos para el hígado, como el chocolate o las comidas ricas en grasas, tan asociadas a malas digestiones. La única prohibición para controlar este mal es evitar el consumo de alcohol.

En cuanto a la esteatohepatitis, su tratamiento admite dos modalidades. La más importante es evitar la obesidad y el sobrepeso y aumentar la actividad física. Además, en pacientes diabéticos se ha comprobado que, si se controla la enfermedad, se constata una mejora de la esteatohepatitis.

Por otro lado, en los últimos años han comenzado a comercializarse algunos fármacos para controlar los factores de riesgo asociados al hígado graso, aunque no son tratamientos eficaces de forma universal y se recetan a cada paciente de forma individualizada. En algunas ocasiones son útiles los antidiabéticos, ya que la resistencia a la insulina es un factor que favorece la acumulación de grasa en el hígado, por lo que el uso de fármacos para mejorar la sensibilidad a la insulina se entiende como un tratamiento eficaz. En otras, sin embargo, se opta por recomendar medicamentos para las grasas e incluso hay casos en los que se recetan fármacos hepatoprotectores.

Menores afectados

Como en los adultos, en los niños este problema hepático es asintomático, de ahí que los padres no puedan detectarlo. El pediatra, sin embargo, puede diagnosticar el mal del hígado graso mediante la palpación primero y con ecografías abdominales después. No obstante, son muchas las ocasiones en que estas pruebas no aportan toda la información necesaria para el diagnóstico, de ahí que se completen con análisis de sangre para comprobar si los valores de las transaminsasas son elevados. Desde 2007 está disponible un nuevo método no invasivo, el "test de la metacetina marcada con isótopo estable carbono 13", impulsado por Ramón Tormo, responsable de Gastroenterología Pediátrica del Hospital Quirón, en Barcelona.

Se trata de un test que se aplica a niños con un índice de masa corporal elevado (IMC). Para realizar la prueba sólo deben soplar dentro de unas bolsas, cada 10 minutos durante la primera hora, y cada 20 minutos durante la segunda. El objetivo es analizar, después, la metabolización de la metacetina y, según sus valores, establecer si se padece esta enfermedad. Además se determina el estado en el que se encuentra, ya sea el inicio o si evoluciona a hepatitis o hepatonecrosis, las formas más graves. Otras investigaciones optan por medir la cintura de los niños. Un estudio liderado por el equipo de Valerio Nobili, del Departamento de Hepatogastroenterología y Nutrición del Hospital 'Bambino Gesú', de Roma (Italia), ha demostrado que la medida de la cintura de los niños obesos -más que la obesidad generalizada- se correlaciona con la presencia de fibrosis en su hígado y que este criterio es útil para seleccionar a aquellos que precisan un estudio más a fondo de este órgano.

A pesar de que en los niños el hígado graso se debe sobre todo a la obesidad y, en algún caso, a enfermedades metabólicas, también se dan casos de menores que no padecen obesidad y cuyo hígado, sin embargo, evoluciona a graso. Las cifras de las autoridades sanitarias muestran que un 30% de los niños españoles son obesos, por lo que buena parte de ellos pueden sufrir de hígado graso. Si no se pone freno a esta epidemia, que también se extiende entre los más pequeños, España se podría encontrar con una situación similar a la de EE.UU., donde la obesidad se ha convertido en la causa más importante de trasplante hepático en niños. Anta esta amenaza, una dieta equilibrada y la vitamina E protegen frente al desarrollo del hígado graso. En los niños, al igual que en los adultos, adelgazar es el mejor tratamiento para revertirlo. Ahora bien, si de nuevo aumentan de peso, el problema puede volver a reproducirse.

De ahí que los nutricionistas recomienden en estas fiestas navideñas sustituir los entrantes y primeros platos más pesados y grasos -tradicionales en distintas comunidades como los fiambres, el cocido y los canelones- por otros más ligeros, como cóctel de gambas, gulas, langostinos o espárragos. En cuanto a los segundos platos, alimentos como el pavo relleno, cordero y otras carnes se pueden reemplazar por pescados nobles como la lubina, el rodaballo o la dorada. El control dietético no deja fuera a los postres, de ahí que se invite a dejar a un lado los turrones, polvorones, mazapanes o barquillos, a cambio de tomar piña natural y macedonia de frutas.

Consejos para la población genera

Evitar el sobrepeso y la obesidad para prevenir dañar el hígado y el corazón, entre otros órganos.
Aunque no se detecten síntomas, someterse a pruebas hepáticas al menos una vez en la vida.
Valorar las alteraciones en los resultados de estas analíticas, no catalogarlas como banales, y someterse a otras exploraciones, como la ecografía, para averiguar la causa de tales cambios.
Si la ecografía desvela la existencia de hígado graso sin inflamación, no hay que alarmarse. Pero si existe inflamación, debe someterse a un tratamiento médico.
Fuente: Unidad de Hepatología de la CUN

Referencia: http://revista.consumer.es/web/es/20081201/salud/74329.php

lunes, 18 de enero de 2016

Las Claves para tener un corazón saludable.



Los problemas al corazón son una realidad en nuestra población, por lo que los doctores recomiendan que exista un cuidado permanente en cuanto al estilo de vida de las personas, ya que de esa manera se cuida la salud cardíaca.

En Chile, las enfermedades relacionadas al corazón constituyen la primera causa de muerte, alrededor de un tercio de las muertes anuales tienen que ver con este tipo de patologías, y lamentablemente, también contribuyen en un alto porcentaje a la discapacidad parcial o total de miles de personas.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Los 8 beneficios de la sábila para tu salud.

¿Sabías que la sábila es un complemento perfecto para tu rutina de belleza? Sus agentes antisépticos nos ayudan a desinfectar la piel y favorecen la eliminación de células muertas.



La planta de aloe vera o también conocida en el mundo como sábila, es una de las más famosas gracias a los beneficios que tiene para la salud, la belleza y el hogar. Su contenido nutricional es extenso ya que contiene vitamina A, C, E y B1, B2, B3, B6 y B12, ácido fólico, minerales, entre otros.

Las propiedades de la sábila son muy extensas y con muchos beneficios que podemos aprovechar con su uso externo o consumo. Si aún no conoces todo el poder medicinal que tiene esta planta, a continuación te dejamos las propiedades y algunos de los beneficios que tiene para tu salud.

Propiedades de la sábila.

Es calmante, cicatrizante, humectante y regeneradora.

Tiene propiedades anti-inflamatorias ideales para reducir problemas como el acné.

Es depurativa, desintoxicante y favorece la digestión.

Funciona como un potente antiviral.

Contiene muchos aminoácidos, tales como el ácido glutámico, ácido aspártico, alanita, arginina, glicina, entre otros.

Regula la glucosa del organismo.

Aporta gran cantidad de enzimas, tales como amilasa, lipasa, fosfatasa, entre otras.

Se considera un suplemento dietético.

8 Beneficios de la sábila que quizá no conocías

Sabila

La sábila es una planta con un poder medicinal único e ideal para tratar muchas afecciones. Hoy te presentamos 8 beneficios de la sábila que quizá no conocías y que te pueden servir para sacarle más provecho.

Diabetes

La sábila tiene propiedades que ayudan a reducir el colesterol y mejoran la circulación. Varias investigaciones han llegado a la conclusión que esta planta tiene propiedades que regulan la glucosa del organismo y por eso ha sido considerada como un antidiabético. La sábila ayuda a regular los niveles de triglicéridos y reduce la glucosa en algunos casos de diabetes tipo II.

Problemas digestivos


Gases estomacales

La sábila es una gran aliada para mejorar la digestión y tratar los problemas del aparato digestivo.
Estudios han comprobado que esta planta favorece la absorción de nutrientes, ayuda a eliminar los gérmenes nocivos en el aparato digestivo, actúa como un reconstructor de la flora intestinal, es eficaz para atacar las bacterias que producen las úlceras estomacales, entre otros.

Asma
La sábila funciona como un buen antihistamínico y actúa como dilatador de los bronquios. Es ideal para tratar problemas respiratorios y reduce notablemente el asma.

Piel

Piel. Áspera

La planta de sábila es una de las más conocidas para la cosmética, la belleza y el cuidado de la piel.
Sus propiedades cicatrizantes, humectantes y regeneradoras, hacen de esta planta un aliado muy especial para mantener la belleza de la piel y tratar algunas dolencias y/o afecciones que puedan aparecer en ella. Sus agentes antisépticos son ideales para desinfectar la piel, favoreciendo la eliminación de células muertas para que la piel se vea más joven y saludable. Es ideal para reducir las cicatrices, calma el dolor de las quemaduras, suaviza, calma irritaciones, cura el acné, mejora el flujo sanguíneo, entre otros.

Mejora las defensas
Esta planta es rica en vitaminas y minerales ideales para mantener un mejor funcionamiento del organismo y tratar algunos problemas de salud. Consumir sábila cuando hay debilidad por alguna enfermedad ayuda a mejorar las defensas, ya que los adaptógenos ayudan al cuerpo a sobreponerse antes los cambios que producen los virus y el estrés.

Disminuye las grasas del organismo

Contiene 22 aminoácidos, de los cuales 8 son infaltables para el organismo. Sus propiedades depurativas son ideales para limpiar el organismo de todo lo que no necesita y además ayuda a eliminar la grasa que se acumula en ciertas partes de nuestro cuerpo. Esta planta también cuenta con 3 esteroles vegetales, que reducen la grasa en la sangre, alivian alergias y curan la indigestión.


Fortalece el sistema inmune

Consumir sábila fortalece el sistema inmunológico, haciéndolo resistente ante los virus o enfermedades. Esta planta es rica en polisacáridos, los cuales estimulan los macrófagos, más conocidos como las células blancas en la sangre, quienes se encargan de combatir los virus.
Anti-inflamatorio natural


Dolor pies

Tiene propiedades que reducen la oxidación del ácido araquidónico y gracias a esto reduce la inflamación. En este caso se puede ingerir directamente o aplicarse como un tópico sobre la zona afectada. La sábila es ideal para tratar golpes, funciona como un calmante y da fuerza.

Fuente: http://mejorconsalud.com/8-beneficios-de-la-sabila-para-tu-salud/

martes, 8 de diciembre de 2015

Los mejores ejercicios para fortalecer las piernas en casa.

Una de las mayores ventajas del fitness es que podemos practicarlo en la intimidad del hogar, sin necesidad de gastarnos el dinero en un gimnasio ni desplazarlos para hacer ejercicio. Conseguir unas piernas tonificadas y bonitas puede ser una tarea sencilla si se crea una rutina de entrenamiento y se complementa con una alimentación adecuada. Fortalecer las piernas facilita la realización de actos diarios, como caminar, y ayuda a mejorar el drenaje linfático. Si quieres empezar a entrenar tus piernas en la comodidad de tu hogar, en este artículo de un Como de mostramos cuáles son los mejores ejercicios para fortalecer las piernas en casa.




Instrucciones

Es imprescindible realizar ejercicios de calentamiento antes de empezar cualquier tipo de entrenamiento, y estirar los músculos una vez finalizado para evitar posibles lesiones.

Hacer sentadillas es uno de los mejores ejercicios para fortalecer las piernas en casa. Para hacerlo debes colocarte de pie, con la espalda recta, la cabeza derecha y las piernas separadas a la altura de los hombros. Inspira y flexiona las rodillas y las caderas hacia abajo, hasta que los glúteos lleguen a las pantorrillas. Los brazos puedes tenerlos estirados o colocarlos justo detrás de las orejas, como te sea más cómodo. Luego, vuelve a extender las caderas y rodillas hasta llegar a la posición inicial.

 La zancada es otro ejercicio muy eficaz para fortalecer las piernas. Para ello, ponte de pie con las piernas juntas, las manos en la cintura y la espalda y la cabeza rectas. Luego, adelanta uno de los dos pies y flexiona ambas piernas poco a poco hasta que formes un ángulo de 90 grados. Intenta mantener esta posición durante dos o tres segundos, vuelve a la posición incial y reptite el mismo proceso adelantando, ahora, el otro pie.

Los steps son ideales para fortalecer y tonificar las piernas, pero no es una herramienta que acostumbremos a tener en casa, así que utilizaremos un escalón. Ponte de pie, con la espalda y la cabeza rectas y coloca un pie sobre el escalón. Luego, eleva todo el cuerpo hasta que la pierna del escalón esté totalmente recta y la que se encontraba en el suelo ahora quede en el aire. Vuelve a la posición inicial y haz lo mismo con la otra pierna.

Otro ejercicio muy sencillo y eficaz para fortalecer las piernas en casa es la elevación de talones. Colócate de pie con las piernas separadas a la altura de los hombros, la espalda y cabeza rectas y ponte de puntillas. Aguanta esta posición durante unos segundos y vuelve a repetir el ejercicio.

El puente es un ejercicio perfecto para fortalecer las piernas y glúteos en casa. Este ejercicio, además, es ideal para todas aquellas mujeres que quieran combatir la celulitis con ejercicios sencillos. Coge una colchoneta fina o algo sobre lo que apoyarte. Colócalo en el suelo y túmbate encima boca arriba, dobla las rodillas y pon los pies planos en el suelo. Luego, levanta la pelvis lentamente hasta conseguir hacer un puente recto.

La constancia es fundamental para tener unas piernas fuertes y bonitas. Crea una tabla de entrenamiento combinando los mejores ejercicios para fortalecer las piernas en casa y sigue una dieta saludable personalizada utilizando la aplicación 8fit. Esta herramienta te permitirá seguir un plan de ejercicios personalizados sin necesidad de contratar a un entrenador personal.

Fuente:http://deporte.uncomo.com/articulo/los-mejores-ejercicios-para-fortalecer-las-piernas-en-casa-22427.html

LA IMPORTANCIA DE CONSUMIR GRASAS BUENAS

Por Karla Arellano Hernández, Nutrióloga Clínica Nuestro cuerpo se compone de músculo, agua, huesos y grasa, para mantenerlo sano es necesario llevar una alimentación balanceada. Todos los alimentos son importantes por alguna razón. Tenemos la idea que ponernos “a dieta”.

Nuestro cuerpo se compone de músculo, agua, huesos y grasa, para mantenerlo sano es necesario llevar una alimentación balanceada.

Todos los alimentos son importantes por alguna razón. Tenemos la idea que ponernos “a dieta” Es no comer nada de grasa y lo que no sabemos es que nuestro organismo necesita las grasas de igual forma que otros alimentos.

Las funciones que desempeña la grasa en nuestro cuerpo son:

• Interviene en el transporte y absorción de vitaminas

• Desempeña una importante labor en el metabolismo de los carbohidratos y lípidos.

• Protege y sostiene la mayoría de nuestros órganos.

• Ayuda en el proceso de absorción de muchos nutrientes, entre ellos las vitaminas.

• Nos brinda protección contra la temperatura ambiente, además de ayudar a conservar la

temperatura corporal.

• La grasa moldea de diferente forma el cuerpo de una mujer y el de un hombre.

• Participa en la formación de muchos tipos de hormonas

Al eliminar las grasas de nuestra alimentación hacemos que nuestro organismo no funcione adecuadamente y ocasionamos trastornos como el de la suspensión de la menstruación en las mujeres.

Debemos saber como tener una alimentación equilibrada pues es importante consumir grasas, recordando que todo exceso es nocivo para la salud.

Existen dos tipos de grasas; “las buenas” o grasas insaturadas y “las malas” o grasas saturadas.

Las grasas buenas son las que debemos consumir en mayor cantidad para que el organismo funcione adecuadamente, estas las encontramos en aceites vegetales como el aceite de oliva, de cártamo, de girasol, también las encontramos en la carne del pescado, en frutas como el aguacate o alimentos como las oleaginosas como los son los cacahuates, las nueces o las almendras.

Además de cumplir con las funciones ya mencionadas ayudan a que las grasas malas como lo es el colesterol disminuya en nuestro cuerpo.

Las grasas malas las encontramos en animales como la res, el puerco, la piel del pollo, el huevo, la manteca y algunos mariscos.

Al consumir “grasas malas” lo que podemos ocasionar es que se tapen nuestras arterias y venas y se vea afectado el corazón y como consecuencia aparece un infarto o exceso de grasa en el hígado y este empieza a provocar otras enfermedades;

Por eso te damos una lista de tips para que no consumas grasas malas en exceso.

Toma leche descremada

Cuando comas carne elíjela “magra” sin piel, ni cueritos, no pellejos, como el lomo de puerco, el filete de res o la pechuga de pollo

No cocines ni consumas alimentos preparados con manteca

Utiliza aceite de oliva para cocinar o preparar tus ensaladas

Consume huevo 2 0 3 veces a la semana, prefiere las claras de huevo, ya que la l yema es la que contiene el colesterol, pero no la elimines por completo ya que contiene vitaminas que te harán falta.

Modera los aderezos y prepara aderezos caseros con limón, vinagre, salsas de

soya, mostaza y pimienta.

Incluye 1/3 de pieza de aguacate en tu ensalada diaria.

No consumas vísceras.

Los mariscos reduce su consume y aumenta el consumo del pescado.

Toma mucha agua

Toma frutas y verduras que te proporcionen fibra

Haz ejercicio diario.

Fuente: http://eldiariodelanena.com/la-importancia-de-consumir-grasas-buenas/

La Dieta para quemar grasa y ganar músculo al mismo tiempo.


Cuando una persona se decide a perder peso, la mejor forma de hacerlo es someterse a una dieta balanceada y realizar ejercicio físico de forma regular. Lo que no muchos saben, y que de hecho tienden a contradecir es que debe evitarse por completo el ejercicio de pesas; lo cuál es una completa falacia, y es que se sabe, científicamente, que aumentar la masa muscular ayuda a perder peso de forma más rápida, debido a que los músculos son tejidos que necesitan de grandes cantidades de energía para mantenerse.

Pero para ganar músculo (y al mismo tiempo perder peso), hay que someterse no sólo al ejercicio, sino también a una dieta específica donde las proteínas y los carbohidratos cobran un peculiar protagonismo. A partir de ahí sale la dieta 40-40-20 (40% proteínas, 40% carbohidratos, 20% grasas).
Las proteínas – 40%

Para cualquier caso, las proteínas serán las encargadas principales, junto a los ejercicios de estrés, de aumentar la masa muscular en el cuerpo. De ahí su suma importancia. Este tipo de macronutrientes puedes encontrarlo principalmente en las carnes magras como el atún, salmón, la carne de res; así como también en las claras huevos o incluso en suplementos de venta libre en farmacias y tiendas deportivas. 
Carbohidratos – 40%

Así es, aunque te pueda parecer raro, debes agarrar especial cariño a los carbohidratos, ya que estos serán la principal fuente de energía a la hora de realizar los ejercicios necesarios para el aumento de volumen muscular, así como el cardiovascular para acelerar la quema de grasas y aumentar la capacidad pulmonar, pero ojo, ya que no nos referimos a cualquier carbohidrato, sino a los carbohidratos complejos que puedes encontrar en granos pastas, panes y arroz, siempre y cuando sean integrales.

Olvídate por completo de los carbohidratos simples como los azúcares de los refrescos embotellados.
Grasas – 20%

Por último, pero no menos importante, están las grasas, aunque debes tener más cuidado a la hora de consumirlas. La importancia de estas, entre muchas otras, están por ejemplo en que el cuerpo las necesita para producir una hormona llamada leptina, que irónicamente se libera para que el organismo sea capaz de quemar las grasas acumuladas.

De la misma forma, presta atención a los tipos de grasas consumidos, dejando a un lado las grasas saturadas, y optando por las grasas monoinsaturadas que puedes encontrar en los aguacates, el aceite de oliva, las almendras, nueces etc. Este tipo de grasas ayuda al proceso de digestión, acelerando el metabolismo, además de que los alimentos mencionados anteriormente, contienen Omega 3 y 6, compuestos esenciales para el buen funcionamiento del corazón.

Los porcentajes de la dieta 40-40-20 hacen referencia al número de calorías máximas a consumir diariamente. Es decir, si tu dieta establece que debes consumir 2000 kcal en un día, entonces 800 kcal deben proceder de los carbohidratos y proteínas, y 400 kcal de las grasas.
Conclusión
Realiza una dieta que disminuya las calorías que ocupes durante el día.
Usa tablas nutricionales para elaborar tu dieta con una proporción de macronutrientes 40-40-20 o similar
Realiza 5 o 6 comidas al día, la suma de todas debe de dar un déficit calórico.
Lleva un plan de ejercicio con pesas y cardio.

Fuente: http://www.mipielsana.com/perder-peso-y-ganar-musculo/

domingo, 6 de diciembre de 2015

¿Los alimentos integrales ayudan a adelgazar?

¿Los alimentos integrales me ayudan a adelgazar, bajar de peso o "quemar" grasa? Bueno, la respuesta sería que este tipo de alimentos No ayudan adelgazar solo por el hecho de ser integrales (ni por alguna otra razón ya que No existe alimento alguno que haga que nuestro organismo deba utilizar ácidos grasos: "quemar" grasa), ya que este adjetivo solo hace referencia a aquellos productos o alimentos que no han sido desprovistos de la cáscara del grano al que pertenecen (trigo, cebada, amaranto, linaza, quinoa, centeno, etc.). Si bien aún en muchos gimnasios o centros de acondicionamiento físico, y aun por parte de algunos "nutricionistas", podemos escuchar que para ayudarnos a adelgazar (bajar de peso en grasa o "quemar" grasa) debemos cambiar los alimentos No integrales por los integrales, esto es totalmente erróneo, ya que aunque la fibra que contienen estos alimentos o productos No aporta calorías (ya que es un tipo de carbohidrato complejo no asimilable), el resto de su masa sí aporta calorías por parte de la glucosa, aminoácidos y ácidos grasos que pueda contener. O sea, no es como si por ejemplo 100 gramos de arroz integral no aportaran calorías como sí lo haría 100 gramos de arroz blanco, o que 50 gramos de pan integral aportaran una cantidad de calorías muy inferior a 50 gramos de pan blanco. De hecho, dado a que los productos integrales No son sometidos a procesos de refinamiento es probable que en algunos casos aporten más calorías (más nutrientes macro) que su hermano(a) blanco(a). No obstante, esto depende del sitio donde sean fabricados los productos o alimentos "blancos", porque al ser procesados y refinados, para darles mejor sabor y textura, suelen agregar más glucosa y productos químicos, caso tal de algunas panaderías que fabrican su propio pan blanco y otros productos derivados del trigo No integrales. 

Muchas personas pondrán todas sus esperanzas en los productos o alimentos integrales para no "morirse de hambre" realizando esas dietas brutalmente estrictas donde se deja de comer todo lo que para ellas produce un placer al gusto. Le tienen miedo al pan blanco por ejemplo, entonces en lugar de dejar de comer pan en general optan por el pan integral, porque piensan que el término "integral" es sinónimo de adelgazar o "quemar" grasa. Tanto es así que a veces exageran en el consumo de estos productos del tipo integral, y a veces debido a su pobre y poco agradable sabor (en algunos casos ya que hay productos integrales tienen un buen sabor) les toca consumirlos con mermeladas, salsas y muchas veces también además acompañan todo esto con bebidas dulces, como café en leche, chocolate en leche, bebidas gaseosas, entre otras, para así tratar de "cubrir" el posible poco agradable sabor de los alimentos integrales. Y claro, de esta forma si que engordarán más (acumularán más grasa corporal). Y claro, no estoy diciendo que si consumieran estos alimentos integrales solos (sin acompañantes) no engordarían, ya que como mencioné y como recalcaré a continuación, los productos integrales también tienen un aporte calórico bastante considerable. De ahí que todo tipo de alimentos puede hacernos engordar (acumular grasa en exceso), aun las mismas proteínas, ya que el exceso de lo que sea es lo relativamente perjudicial a nivel estético y de salud en general.

Análisis de algunos alimentos integrales versus su hermano(a) blanco(a) 


Para dar un ejemplo, analicemos el contenido nutricional del arroz integral y del arroz blanco. 

El arroz integral por cada 100 gramos aporta aproximadamente 25 gramos de carbohidratos (2 gramos de fibra, 0,5 gramos de carbohidrato simple, 22,5 de carbohidratos complejos), 2,5 gramos de proteína y 1,5 gramos de grasas. Todo esto suman un total aproximado de 117 calorías. Lo anterior en términos de macronutrientes. Ahora, con relación a los micronutrientes (vitaminas y minerales que No aportan calorías), 100 gramos de arroz integral aporta aproximadamente 43 mg de magnesio, 10 mg de calcio, 0,5 mg de hierro y 0,2 mg de vitamina b6. 

El arroz blanco por su parte, por cada 100 gramos aporta aproximadamente 28 gramos de carbohidratos (0,4 gramos de fibra, 0,2 gramos de carbohidratos simples y 27,4 gramos de carbohidratos complejos), 2,7 gramos de proteínas y 0,6 gramos de lípidos. Esto en cuanto al aporte calórico de macronutrientes que suma aproximadamente 128 calorías. Ahora, en cuanto al aporte de micronutrientes (vitaminas y minerales que No suman calorías), el arroz blanco aporta 10 mg de calcio, 0,2 mg de hierro, 12 mg de magnesio y 0,1 mg de vitamina B6. 

Como se podrá notar en este caso el aporte calórico por parte del arroz blanco es algo mayor, aunque no de una forma muy significativa. Además, esto es para dar a entender que el arroz integral también aporta una buena cantidad de calorías y que por lo mismo éste puede hacer que una persona acumule grasa si se abusa de su consumo por unidad de tiempo (de una sola) creyendo que al ser integral solo traerá beneficios estéticos y para la salud en general. Además, el exceso de fibra No es bueno para la salud ya que puede desencadenar algunos problemas gastrointestinales leves y moderados (distensión abdominal, flatulencias, pequeñas diarreas, etc.). 


Ahora vamos a analizar el caso de los panes, es decir el pan integral vs el pan blanco. 

El pan integral por cada 100 gramos aporta aproximadamente 54 gramos de carbohidratos (2,3 gramos de fibra, 4,1 gramos de carbohidratos simples y 47,7 gramos de carbohidratos complejos), 11 gramos de proteínas 3,5 gramos de grasas. Esto en cuanto al aporte calórico por parte de los macronutrientes lo cual sumaría un total aproximado de 282 calorías. Ahora, en cuanto a la parte de los micronutrientes (vitaminas y minerales que no aportan un valor calórico), 100 gramos de pan integral contienen aproximadamente 100 mg de calcio, 38 mg de magnesio, 0,0012 mg (4 IU) de vitamina A, 3,9 mg de hierro, 0,1 mg de vitamina B6 y 0,3 mg de vitamina C. 

El pan blanco por su parte por cada 100 gramos aporta aproximadamente 49 gramos de carbohidratos (2,7 gramos de fibra, 4,9 gramos de carbohidratos simples y 41,4 gramos de carbohidratos complejos), 9 gramos de proteínas y 3,2 gramos de grasas. Esto en cuanto a los macronutrientes que sumaría un aproximado de265 calorías. Como podrán observar en este caso el pan blanco aporta unas cuantas calorías menos que el pan integral, tal vez por lo mencionado en cuanto a procesos de refinamiento. Ahora, su aporte de micronutrientes (vitaminas y minerales que no suman calorías) es aproximadamente de 260 mg de calcio (tal vez porque casi siempre se les añade una buena cantidad de leche para su preparación luego de haber pasado por el proceso de refinamiento), 1 IU de vitamina A, 3,6 mg de hierro, 25 mg de magnesio y 0,1 mg de vitamina B6. 

CONCLUSIÓN: 

No se trata de que un alimento (integral o no integral) ayude a adelgazar ya que como indiqué en párrafos anteriores, ningún alimento tiene la propiedad de ordenar a nuestro organismo a realizar una "lipólisis avanzada", por así decirlo, es decir una "quema" de grasa bestial. La "quema" de calorías provenientes de la grasa se realiza por medio de ejercicio físico a un umbral aeróbico o mixto (aeróbico/anaeróbico). Y una persona evita acumular grasa en exceso No comiendo cantidades bestiales de alimentos por unidad de tiempo (de una sola). Claro también influye mucho el aumento metabólico basal que se pueda dar por medio de la estimulación de las fibras musculares esqueléticas de contracción rápida por medio de trabajos intensos con o sin pesas.

Fuente de: http://www.saludfisicamentalyespiritual.com/2015/11/los-alimentos-integrales-ayudan-adelgazar.html


Sabe ¿Cuánta agua debo beber al día?

Realmente aunque sí es cierto que es muy necesario e importante mantenernos hidratados durante el día, la cantidad de agua a beber mientras estamos despiertos varía según cada persona, su edad, sexo, nivel de actividad física y ejercicio físico, algún cuadro patológico que pueda presentar, etc. De ahí entonces que el título del artículo No es "¿cuántos vasos de agua debo beber al día?" porque no es como si todos los vasos tuvieran el mismo volumen, por lo cual la recomendación estándar de beber 8 vasos de agua al día puede resultar para muchas personas algo exagerada, y para otras puede ser algo insuficiente. Así pues, vamos en este artículo a hablar de cuánto volumen de agua debemos tomar en un día normal y en uno de entrenamiento, en valores aproximados utilizando la unidad de medida mL (mililitros). Porque por ejemplo un vaso pequeño puede tener la capacidad de almacenar aproximadamente 200 mL (0,2 L), un vaso mediano aproximadamente 250 mL y un vaso grande aproximadamente 300 mL. También voy a tocar en este artículo, aunque de manera muy fugaz, ¿por qué No es tan recomendado beber mucha agua de una sola? tratándose por ejemplo de aquellas personas que exageran bebiendo más de 400 mL de agua de una sola (dos vasos de agua pequeños en ayunas, por ejemplo), con el supuesto fin de activar los órganos, de ayudar a "quemar" más grasa y de No deshidratarse, cuando lo que están haciendo es un posible mal a su organismo por un trabajo excesivo que provocan por parte de los riñones, por el hecho de poder desatar un posible des-equilibrio hidromineral (mucha agua y descontroles entre las cantidades de sodio y potasio), por el factor de "superhidratación" que puede llevar a la muerte de muchos eritrocitos (glóbulos rojos) hasta en casos extremos llegar a sufrir una muerte súbita, etc. 


Entonces, la pregunta real debería ser: ¿cuántos mL (mililitros) de agua debo tomar al día para mantenerme suficientemente hidratado(a) sin poner en riesgo mi salud? 

El agua tiene una alta cantidad de propiedades y cumple un número alto de funciones en nuestro organismo, desde la termorregulación hasta el hecho de participar de forma activa en el proceso digestivo, ya que el mismo se lleva a cabo por medio de la hidrólisis, es decir la unión de una molécula de agua con la molécula de algún otro compuesto. Es decir que para los y las que creían que durante el proceso digestivo se gastaba energía, pues esto no es así, ya que de serlo el proceso digestivo no sería algo homeostático, es decir "¿gastar energía para poder adquirir energía?" "¿qué tipo de proceso metabólico sería éste?" Así pues, el agua es muy importante, pero parece ser que muchas personas, aun algunas que se hacen llamar nutricionistas, la "sobre-recomiendan", llegando al punto de decir que es bueno tomar mucha agua antes durante y después de comer, cuando lo correcto sería beber medio o un vaso pequeño (200 mL) de agua 30 minutos o por lo menos 10 minutos antes de las comidas, ya que el agua que actúa en el proceso digestivo es la que ya se encuentra previamente asimilada y circulando en la sangre. 

Además, el agua consumida junto con las comidas puede llevar a un proceso ineficiente en cuanto a la digestión (trituración-degradación) y posterior absorción de nutrientes, dado a que la misma puede alterar el pH gástrico y la composición de algunas enzimas digestivas. Nuestro organismo es inteligente pero no debemos abusar de su ingenio, ya que al realizar la ingesta de cantidades exageradas de agua (o aun si son moderadas) de una sola, más aun durante los alimentos, éste (nuestro organismo) deberá decidir qué hacer ante tanto líquido. En muchas personas se experimentan mareos, náuseas y también una sensación de saciedad, y muchas dirán que es lo mejor para lograr bajar de peso, y sí, posiblemente lo lograrán pero serán principalmente por una mal nutrición provocada por este factor (mucha agua y poca ingesta de nutrientes precisamente por beber mucha agua y tener el estómago lleno), pero entonces perderán tanto grasa corporal como posiblemente masa muscular magra, y posiblemente también la densidad ósea se vea afectada precisamente por una mal nutrición (poco calcio, poco fósforo, poca vitamina D) al "embucharse" de agua y no alimentarse adecuadamente tanto en cantidad como en calidad. 

Entonces, realmente para una persona sedentaria beber 8 vasos pequeños de agua al día (aproximadamente 1,6 L) o más puede resultar perjudicial para la salud, no solo por lo mencionado en cuanto a la mal nutrición que se puede generar, sino por el hecho de que muchos glóbulos rojos, ante un plasma sanguíneo muy acuoso, deberán llenarse a la fuerza de agua lo cual hará que estallen, proceso que se conoce como hemólisis, y en casos leves ésto puede producir simplemente mareos, en casos un poco de más cuidado puede llevar a la pérdida del conocimiento, y en casos severos la ya nombrada muerte súbita. A esto hay que sumarle el desequilibrio hidro-mineral que se provoca principalmente hablando de que un exceso de agua en el plasma sanguíneo puede desencadenar muy bajos niveles de sodio lo cual puede derivar en arritmias cardíacas y problemas como bradicardia y en últimas un infarto al miocardio, porque por si no lo sabían el sodio es un mineral muy importante que se encarga, junto con el potasio y el calcio, de regular las contracciones musculares incluidas por supuesto las del importante músculo estriado ya nombrado (miocardio o corazón). 

El gasto de agua de una persona sedentaria (que no realiza entrenamientos intensos o anaeróbicos y ni siquiera entrenamientos mixtos), aun si trabajara y/o estudiara continuamente por un período de entre 8 a 12 horas, no sería mayor a los 800 o 1000 mL de agua durante el día. Claro, si el clima es muy alto es decir mayor a los 30 grados celsius, es probable que este valor se acerque como máximo a los 1200 mL (1,2 Litros). Un tarro o botella de agua estándar tiene un volumen aproximado de entre 600 a 700 mL. Realizando observaciones y posterior encuesta con algunos colegas sobre algunos estudiantes universitarios, como máximo ellos y ellas beben una botella de agua durante su jornada académica, tratándose de una observación y encuesta realizada a estudiantes de ambos géneros que solo estudian unas 6 a 8 horas diarias. Ahora, aquellos y aquellas que luego de estudiar se dirigían a sus trabajos afirmaron que durante su jornada laboral bebían aproximadamente otra botella de agua más, y a veces ni siquiera la terminaban de beber simplemente porque no sentían la necesidad de hacerlo. Entonces, haciendo una encuesta luego en cuanto a patologías, se les pregunto si tenían algún problema con sus riñones, o algún tipo de enfermedad No transmisible. De 30 mujeres encuestadas y 30 hombres encuestados, sólo dos mujeres y un hombre afirmaron tener algún principio de diabetes (aunque era por el hecho de tener un sobrepeso graso pronunciado), y el resto de estudiantes (de entre 18 y 25 años) no afirmó tener algún tipo de problema. 

Con lo anterior se puede concluir que las necesidades de agua al día en personas sedentarias (Que no practican ejercicios físicos ni entrenamientos de alta intensidad) de más edad y aún en adultos mayores sedentarios pueden ser iguales (entre 1,0 a 1,2 litros de agua al día, que sería menos de 8 vasos pequeños de 200 mL) o por lo menos muy parecidos. No se puede establecer una cantidad exacta de agua necesaria a beber al día según el género ya que pueden haber mujeres con mayor masa muscular magra que hombres o por lo menos con niveles muy parecidos. Lo mismo aplicaría para los casos de personas que sí practican deportes o entrenamientos de alta intensidad (anaeróbicos) o mixtos (aeróbicos/anaeróbicos) 

Ahora, de 10 mujeres entre los 22 y 28 años y 10 hombres encuestados entre los 23 y 30 años, en un gimnasio, afirmaron que durante su entrenamiento bebían máximo una botella con agua de 600 mL y algunos(as) llegaban a la botella y media (900 mL de agua), y a veces mencionaban algunos y algunas que ni siquiera terminaban la primer botella o tarro. Claro, sus necesidades de agua pueden aun en un período de relativo descanso ser mayores a las de una persona sedentaria, aunque no es algo muy significativo, ya que por supuesto requieren de más agua para digerir y sintetizar nutrientes. Pero aun así, haciendo cálculos muy aproximados, una persona "No sedentaria" (que se ejercita físicamente de manera intensa y constante) en un día que mezcle tanto el entrenamiento como las actividades cotidianas (estudiar, trabajar, etc.) necesitaría entre 1,6 y 2,0 litros de agua al día, es decir que podría llegar a necesitar más de 8 vasos pequeños de 200 mL de agua diarios. 

Entonces, esta información podría llevar a algunos a cuestionarse "¿cuánta agua necesito al día para ganar masa muscular?". Aunque realmente en este caso se trataría de las necesidades de macronutrientes (tanto de proteínas, como de carbohidratos y grasas). Y claro, ya el agua jugaría un papel importante en cuanto a la parte de digestión y posterior síntesis. 

EN CONCLUSIÓN 

Podría decirse entonces que es incorrecto establecer un volumen estándar de agua a beber al día, porque para ello entran a jugar muchas variables, (edad, nivel de entrenamiento, talla, etc.). Además, las implicaciones adversas de beber grandes cantidades de agua en el día pueden tornarse muy peligrosas para la salud. Y ya hablando en términos de "quemar" grasa (qué es otra de las cosas que lleva a las personas a preguntarse "¿cuánta agua deben beber al día?") hay que decir que aunque el agua sí participa en el proceso bioquímico conocido como "lipólisis", o conocido popularmente como "quema de grasa", se trata de agua previamente asimilada, y la "quema" de grasa como tal se produce cuando el organismo ve la necesidad de utilizar calorías provenientes de los ácidos grasos, para producir energía en ejercicios aeróbicos o mixtos. No es como si al embucharse de agua quemáramos más grasa así porque sí, o no es como si al orinar mucho y clarito es porque nuestro cuerpo está eliminando grasa a través de la orina, porque esto. No es así. 

Y por supuesto, si la recomendación es por ejemplo beber al día entre 1,6 y 2,0 litros de agua, No se trata de beber más de un vaso de agua de una sola, sino consumir por ejemplo de 8 a 10 vasos de agua de 200 mL cada uno durante el día, para evitar los problemas mencionados como la hemólisis, el des-equilibrio hidro-mineral, etc. 

Tiene que ver mucho también la relación cantidad de agua actual en el organismo (nivel de hidratación) /cantidad de agua consumida, para así tratar de evitar los efectos adversos que se pueden presentar por consumir grandes cantidades de agua de una sola. Y claro, este adjetivo de "grande" tiene mucho que ver con la relación expuesta, porque si la persona está perfectamente hidratada, es decir si tiene un porcentaje de hidratación muy cercano por exceso o defecto al 70%, pues hasta un vaso con agua pequeño puede ser algo excesivo, aunque posiblemente no para causar pérdida de conocimiento ni mucho menos una muerte súbita, pero sí para sufrir mareos. Ahora, si una persona viene de un período relativamente largo de deshidratación, la solución no es darle mucha agua de una sola, ya que éso sí podría causarle la muerte (en casos de cautiverios o naufragios, por ejemplo), porque ahí los glóbulos rojos se llenarían más rápido de esa gran cantidad de agua, y por ende en lugar de estar bien pues estallarían. Así que si una persona busca hidratarse después de un entrenamiento intenso y extenso (un período no tan relativamente largo, lo mejor es hacerlo con pequeños sorbos tanto durante como después de su entrenamiento, bien sea con agua o una bebida que tenga además de este preciado líquido, tanto algo de glucosa como minerales electrolitos. Lo mismo aplicaría para los que vienen después del período de sueño (que sí es un período relativamente largo de deshidtatación, aunque No comparable con un naufragio) 

Ahora bien, lo ideal para medir los porcentajes de hidratación y así poder estimar en valores aproximados las cantidades de agua a consumir diarias, sería contar con una báscula TANITA, la cual nos arroja valores como porcentaje de grasa corporal de masa muscular magra, entre otros incluyendo el porcentaje de hidtratación actual.

Fuente de: http://www.saludfisicamentalyespiritual.com/2015/11/cuanta-agua-debo-beber-al-dia.html